El Feng Shui es un antiguo método chino de diseñar ciudades, casas e interiores. Se traduce literalmente como viento y agua y se podría decir que es el arte de la colocación o de la fluidez.
Se pretende maximizar el movimiento del “chi”, que ellos definen como la fuerza y energía de la vida universal. Según este arte milenario así como el agua y el aire fresco alimentan nuestros cuerpos, también el “chi” fresco y limpio nutre nuestras vidas.
Si se encuentra bloqueado, débil o mal encauzado puede provocar problemas en nuestra salud, creatividad,
relaciones, dinero y trabajo. Se intenta por lo tanto lograr que atraviese nuestro espacio con gracia, como una brisa suave. Tanto la falta de “chi” como su exceso son perjudiciales.
Cuando se habla de decoración feng shui lo que se intenta es que la decoración y colocación de muebles se haga de forma tal de crear un camino por el cual el “chi” pueda pasar por nuestro hogar sin problemas. Las barreras deben ser eliminadas para permitir nuevas posibilidades y crear progreso.
Los cinco elementos - madera, fuego, tierra, metal y agua - son muy importantes y se aprovechan los colores y las formas asociados con estos para fomentar movimiento, equilibrio o protección, dependiendo de las necesidades de cada persona.
En el diseño feng shui todo está conectado y nuestro entorno físico tiene un impacto en nuestra mente, cuerpo y espíritu.
Para realmente experimentar los resultados y los beneficios de este tipo de decoración es importante contar con una mente abierta y deshacerse de actitudes rígidas y escepticismo.