La decoración y los colores
La decisión de pintar una casa, un ambiente o incluso una pared puede ser muchas veces difícil de tomar, ya que las opciones son múltiples y un error puede implicar o seguir probando o tener que convivir con el.
Del color de las paredes se desprenderá el color de los muebles, las tapicerías, la iluminación y el estilo que le queramos dar a nuestra casa.
Si bien en diseño y decoración las modas cambian y siempre es bueno estar al día con ellas, es más importante sentirse identificado con el estilo que le vayamos a dar a nuestra casa, que no tiene porque ser el mismo para una casa de campo, una casa de playa o un apartamento de ciudad.
Dentro de toda la gama de colores que existe se pueden identificar dos grandes grupos. Los colores fríos y los colores cálidos. Dependiendo cual nos identifica más o que tipo de ambiente estemos diseñando elegiremos entre estas dos opciones.
Los colores cálidos dan sensación de actividad, de alegría, de dinamismo, de confianza y amistad. Estos colores son el amarillo, el rojo, el naranja y la púrpura en menor medida.
Cuales son los colores frios
Los colores fríos dan sensación de tranquilidad, de seriedad, de distanciamiento. Colores de este tipo son el azul, el verde, el azul verdoso, el violeta, cian, aqua, y a veces el celeste. Un color azul acuoso es perfecto para representar superficies metálicas. Verdes oscuros saturados expresan profundidad.
Los colores cálidos crean ambientes con mayor intimidad y aportan buena luminosidad, por lo que son buenos para habitaciones escasas de luz, ambientes de mayor intimidad, salones, habitaciones, cuartos de estar. Los fríos en tanto dan una sensación de seriedad y son buenos para mantener la concentración, por eso se recomiendan para zonas de estudio y trabajo.
Una buena idea es tratar de lograr un equilibrio de colores. Es decir, a una habitación pintada con colores fríos se la puede decorar con colores cálidos. Por ejemplo una habitación con tonos cálidos puede contrarrestarse con muebles oscuros y complementos que se encuentren en la gama de los fríos y viceversa.
Otra característica es que los colores oscuros tienden a empequeñecer los espacios mientras que los claros a agrandarlos.