La paternidad a edad avanzada representa un riesgo para la salud de los hijos, importando en este caso, la edad de ambos padres.
Siempre se dio por sentado que la fertilidad masculina no tenía límites, a diferencia de la femenina. Recientemente se han detectado evidencias que cuestionan estas presunciones, a medida que el hombre envejece, crecen los riesgos de la presencia de anormalidades en los hijos.
Los problemas detectados en la paternidad a edad avanzada eran tan raros que no recibían atención, pero recientemente, ha aumentado la incidencia de la edad en la aparición de enfermedades como el autismo y la esquizofrenia, en padres de cuarenta a cincuenta años. También se encontró que la fertilidad disminuye con la edad, si bien en la mujer, se pierde la capacidad de tener hijos luego de cierta edad, en el hombre no hay una pérdida total de la fertilidad, pero sí declinaría en calidad, con un aumento en el riesgo de la aparición de anormalidades genéticas.
La problemática femenina está bien definida, conociéndose que luego de los 35 años, el embarazo experimenta un aumento significativo en los riesgos de presentar anomalías genéticas, pero en el hombre no existían estudios, y muchos especialistas se muestran escépticos a aceptar los nuevos resultados.
Este nuevo planteamiento sobre la paternidad, no carece de fundamento, pues no hay motivos para creer que los espermatozoides no envejecen como las demás células del cuerpo humano.
Riesgos de la paternidad:
Los espermatozoides de hombres sanos, presentan cambios con la edad, incluyendo la fragmentación del ADN, lo cual representa un riesgo en la paternidad. Algunos estudios realizados fuera de los Estados Unidos, mostraron un incremento en la aparición de ciertos tipos de cáncer, en hijos de padres añosos. Hay estudios que sugieren que el riesgo de mutaciones esporádicas de ciertos genes, se cuadruplicaría o quintuplicaría en padres mayores de 45 años, respecto de los padres veinteañeros. Y se estima que el riesgo de defectos congénitos aumenta en 1%, con un padre añoso.
En un estudio realizado en torno al autismo, se encontraron resultados inesperados, dentro de una gran base de datos, hallando que los hijos de hombres de 40 años o más, tenían 5,75 veces más posibilidades de padecer autismo, que los que tenían padres menores de 30.
Estudios realizados sobre esquizofrenia, mostraron que el riesgo de padecer la enfermedad se duplicaba en los chicos cuyos padres rondaban los 50 años en el momento de la concepción, comparado con los padres de 25 años, y se triplicaba en los padres mayores de 50 años. Para este estudio se registraron los nacimientos en Jerusalén entre 1964-1976. El riesgo de padecer esquizofrenia es de 1/141 entre chicos con padres menores de 25 años, de 1/99 en chicos con padres entre 30-35 años, y de 1/47 con padres mayores de 50 años. Estudios realizados en otras partes del mundo, obtuvieron resultados similares, con lo cual se llegó a la conclusión de que se debe al envejecimiento biológico, que deterioraría también a los espermatozoides.
Calidad de los espermatozoides en la paternidad:
Las mujeres nacen con una dotación limitada de óvulos, y los hombres producen espermatozoides toda la vida, pero los mismos se originan en células inmaduras de los testículos, que se dividen y reproducen constantemente, y cada división es una nueva posibilidad de error.
Las células que producen los óvulos experimentan sólo 24 divisiones, pero las masculinas, pasan por más de 800 divisiones y replicaciones, lo que aumenta significativamente el riesgo de errores.
En una base de datos neoyorquina, se encontró que la paternidad a mayor edad aumenta el riesgo de tener un hijo con síndrome de Down, si la madre es mayor de 35 años. La edad del padre contribuiría en un 50% de los casos de síndrome de Down, en madres mayores de 40 años.
Las concentraciones de espermatozoides declinan con la edad, a la vez que pierden motilidad y capacidad de nadar en línea recta. Hay un aumento del 2% anual, en la mutación genética asociada al enanismo, producida por una fragmentación sostenida en el ADN a medida que los hombres envejecen.