Los secretos familiares se refieren a temas que de común acuerdo, la familia calla, por motivos de vergüenza, culpa, o temor. Son temas que no pueden hablarse abiertamente, aunque toda la familia los conozca. Es el tabú lo que impide que sean revelados, para evitar conflictos y malos ratos.
Los secretos familiares constituyen una negación colectiva, que no tiene por qué constituir una patología. Es normal que todas las familias tengan alguna clase de secreto, y mantenerlos así, resulta de cierta forma saludable, pues suelen servir para proteger la autoestima de los miembros de la familia.
Estos secretos pueden ser un problema cuando atentan contra la confianza mutua, inhiben el diálogo, o distorsionan la realidad de un modo patológico.
Por lo general, el contenido de estos secretos, está relacionado con la vida sexual de miembros de la familia, hijos ilegítimos, matrimonios anteriores, violaciones, etc. Son acciones que la sociedad considera vergonzosos, y cuya revelación sería dolorosa para las personas implicadas.
La experiencia de los secretos familiares:
Se ha comprobado en terapia familiar, la imprudencia de desenterrar secretos familiares, y el considerar que su ocultamiento es una forma de resistencia a la terapia. El empleo de la técnica de las preguntas circulares, ha resultado eficaz para liberar las fantasías y temores de la familia, sobre las consecuencias que podría provocar el hecho de revelar ese secreto, y entonces se respeta el deseo de no revelarlo.
Queda de manifiesto la importancia del rol del secreto en la red de relaciones de la familia, y las consecuencias temidas en caso de descubrirse. Al conversar sobre los temores, en general desaparece la necesidad de mantener el secreto.